I feel wood!

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Trabajando con madera

El blog de ARTIFIC

Fuego purificador

Sentir la maderaPosted by Carlos 04 Dec, 2016 10:48
En ocasiones salvo de la leña algún tronco que me inspira una buena pieza torneada. Así han salido algunas vasijas y cuencos con mayor o menor éxito.
Un pedazo de enebro, madera blanda, fácil de trabajar y muy aromática. En general agradecida de trabajar. La sorpresa y complicación aparecen cuando surge un agujero interior, muy común en esa especie pero imposible de adivinar. Conseguir finalizar la pieza sin roturas es un éxito. El resultado merece la pena. Oficialmente salvado del fuego, el trozo de madera perdurará en forma de cuenco decorativo. El ailanto no sirve ni para leña... Aún así, en la pila siempre aparece algún tronco. Siendo una especie invasiva y de crecimiento rápido, aparecen especímenes por doquier. En esta ocasión me llamó la atención la forma ondulada del tronco. "Trataré de aprovecharlo", pensé. Et voila! Surgió un precioso cuenco del pedazo de leña que no servía ni para leña.La carrasca es, por contra, dura y difícil de trabajar. Tras mucho y duro trabajo puede surgir una pieza especial.Sin rajas...¡bieeen!, con precioso veteado... La forma es lo de menos. El esfuerzo mereció la pena.Salvado de la leña, este pedazo de carrasca no podía haber dado más de sí.

Pero no todo son casos de éxito. Algunas veces las expectativas no coinciden con el resultado. Hay troncos que son leña y por mucho trabajo que se ponga siguen siendo leña.
Otro pedazo de carrasca que prometía...
Mucho trabajo para comenzar a darle forma...
Obteniendo una pieza regular, cercana a o que podría ser su forma final, aparecen signos de que algo va mal. Las grietas superficiales eran más profundas de lo que pensaba...
Confiemos... Quizás la grieta desaparezca al tiempo que termino de ahusar.
Pues no. El trabajo en un bloque como este es difícil, debo afilar la gubia cada poco rato, la madera es extremadamente dura y su fibra multidireccional. los golpes y saltos son constantes... Y las grietas no desaparecen. Todavía aparecen más que pondrán en peligro la consecución con éxito de una pieza digna. Desisto.

Era leña y después de muchas horas de trabajo y pese a la tenacidad e ilusión del artesano, sigue siendo leña.

Con pesar, la desarmo del plato del torno y la llevo directamente a la estufa. Allí cumple su función perfectamente, sin errores.

El fuego purificador limpia todo resto de frustración, fracaso o desilusión. Satisfecho, me desentiendo de atender la estufa, sabiendo que la leña de carrasca quema lento y dará calor durante largo rato.









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Paisajes en una toza

Sentir la maderaPosted by Carlos 01 Nov, 2016 01:40
Había pasado muchas veces por el camino de la fuente vieja. Las tozas de algunas almendreras arrancadas hace tiempo no me habían llamado la atención hasta ayer.
Sin motivo especial, me aproximé a una, intenté moverla y arranqué un pedazo podrido del tronco hueco. Lo mismo sucedió con otra y con una tercera.
Cuando me alejaba, me fijé en otro tocón. Esté, pese a haber sufrido las mismas inclemencias que sus compañeros, era más compacto. Parecía una vieja calavera fosilizada de alguna bestia de tiempos remotos.

Al acercarme pude apreciar mejor su aspecto, rugoso pero no áspero, pulido y desgastado, resistiendo con la dureza de sus fibras y dejándose modelar por el sol, el agua, el viento y la arena.

La luz y mi curiosidad obraron el milagro y descubrí el maravilloso paisaje que el tiempo había labrado en aquella toza.
No la molesté, la dejé descansar... Pero antes, aunque no soy buen fotógrafo, traté de robarle un par de instantáneas, las que ilustran el relato.





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Maquinaria pesada

Sentir la maderaPosted by Carlos 07 Apr, 2016 02:50
La impresionante prensa de aceite de Panillo, con sus 12 metros de longitud y realizada completamente a mano en el año 1889 me cautivó durante un buen rato.
No conocía el funcionamiento de estas máquinas pero el cartel que instalaron tras la restauración explica convenientemente su historia y el funcionamiento de una almazara tradicional.
Al margen de la simplicidad y efectividad de semejante artefacto me llamó poderosamente la atención la manera en que se había construido. La viga principal consta de tres pares de maderos convenientemente ensamblados con pasadores de hierro y fajados a base de llantas forjadas.
Pero lo que más curioso me resultó es que al menos dos de los maderos son de dos piezas y van armados longitudinalmente mediante rayos de júpiter muy bien elaborados a pesar de la rusticidad general del trabajo.
También me llamaron la atención los tornillos, labrados a mano. Puedo imaginar cómo se fabricaron pero me cuesta más entender cómo se tallaron las canales del paso por donde giraban, es decir la hembra de la tuerca.
El artilugio se manejaba haciendo girar el tornillo entre cuatro hombres. Me imagino el esfuerzo... Pero todavía me impresiona más imaginar los crujidos que se debían escuchar de las vigas ensambladas y del roce de maderas. Aunque seguro que no les faltaría lubricante.

Recien restaurado y bien protegido por una cubierta de dos alturas, el conjunto consta además de las pilas y muelas de piedra que formaban parte de la almazara y algunos aparejos y utillajes.
Todo es visitable y es posible contemplarlo desde el mirador de la calle superior o desde el nivel del suelo.



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Carrasca seca

Sentir la maderaPosted by Carlos 13 Sep, 2015 18:02

En la última publicación incluí la imagen de una carrasca seca. Más de cuatro mil kilos de madera que, en su mayor parte, sirvieron para calentar nuestra casa el invierno pasado. La carrasca no es fácil de tornear y es pésima para talla. Es muy dura, retorcida, se deforma y agrieta, su viruta es basta y polvorienta... vamos, una joya. Pero no hay mejor leña.

El árbol merecía algún memorial, y un poco de eso junto con otro poco de curiosidad me llevó a guardar algunos trozos para trabajar con ellos.

Junto con la foto encontré algunas secuencias de vídeo que grabé cuando mi buen amigo Daniel J. comenzó con el apeo del esqueleto leñoso.

De las ramas salieron rodajas de más de 60 cm, la base del tronco mecía cerca de un metro de diámetro. Diez años atrás, viva, debió ser un ejemplar magnífico, con una copa tremenda.






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Fibra, veta... caos

Sentir la maderaPosted by Carlos 01 Sep, 2015 01:52
Y otras veces, ni imaginándolo puedes acercarte a prever lo intrincado de la fibra de la madera.
Pero he aquí el carácter de esta pieza, en las antípodas de la serenidad, el caos.
De aquí ha de salir algo... pienso. Y tras unas horas de denodada lucha con mis fierros arañando apenas la durísima madera, después de morder el polvo (literalmente hablando) lijando, habiendo conseguido domar y suavizar al objeto de mis esfuerzos, por fin, brilla ante mi...
Era, simplemente, uno de los tarugos de leña troceados de una magnífica carrasca que llevaba varios años seca.





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Fibra, veta, poro...

Sentir la maderaPosted by Carlos 30 Aug, 2015 02:39
El trabajo con el torno es curioso y gratificante.
Mientras la pieza gira es imposible apreciar más que el volumen que se está generando. Las virutas vuelan y la forma surge pero todavía no muestra toda su magia.
Parando el torno cada poco tiempo intentamos que se nos permita disfrutar de algo más... todavía es pronto, pero el modelado deja vislumbrar el aspecto del veteado de la madera. Algo que permanecía oculto, dentro del tarugo.
Luego lijar, lijar, pulir, pulir, pulir con la propia viruta recién afeitada... y acariciar la pieza ya casi terminada. Al parar el motor para un último vistazo antes del acabado, la magia se muestra: la veta, los nudos, los poros, toda la fibra de la madera jugando con la forma, abrazándola y envolviéndola sin fin.
Lo mejor está por venir, sé que la mejor forma de acentuar ese espectáculo es aplicando cera de abejas. Con la pieza girando, frotar, frotar, frotar... el tono ha cambiado de pálido a intenso. Ahora sí, al parar el torno la magia deslumbra, todo se acentúa, el tono, los contrastes, las vetas...
Nada de esto se veía en el tarugo de caobilla, lo aseguro. La madera suele dar más de lo que crees que tiene.



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Colores

Sentir la maderaPosted by Carlos 02 Aug, 2015 01:37
Cuando se tiene ocasión de usar en un proyecto diferentes especies con variedad de tonos y colores, cada proceso puede suponer nuevos descubrimientos, formas distintas de sentir la madera.
La acumulación de serrín al realizar los cortes crea interesantes formaciones. Capa a capa, finas partículas se van acumulando en estratos. Sólo vemos la superior pero el resto están ahí, esperando ser descubiertas.
Las agrupaciones de piezas preparadas para ser trabajadas forman cuadros por sí mismos. Todo dispuesto y organizado para cada labor.
Y las piezas elaboradas crean curiosas composiciones y combinaciones de colores
Realizar lotes de figuras de Funny Farm conlleva trabajar simultáneamente con ébano, palo rojo, pequía, sapele, cedro de Honduras y mongoy.
Cada una de esas maderas tiene una identidad propia. El aspecto y el peso del cuerpo serán rasgos evidentes en cada pieza terminada. También le aportarán personalidad las combinaciones de maderas o la propia homogeneidad del conjunto.

Pero para mi, el color es la cualidad que prevalece desde el principio.

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El carácter de la carrasca

Sentir la maderaPosted by Carlos 16 Jul, 2015 09:58
Carácter, eso es lo que tiene este pequeño cuenco, torneado hace poco más de seis meses de una raíz.
Recién trabajado era un circulo perfecto pero la fuerza que sigue teniendo la madera del magnífico árbol de donde proviene está consiguiendo darle un aspecto viejo, rudo, y mucha personalidad.
No solo se deforma, también aparecen grietas. Sin embargo no se rompe, no es frágil. La fibra de la madera sigue agarrada y retorcida tal como es la raíz de la carrasca.

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Bordes finos

Sentir la maderaPosted by Carlos 16 Jul, 2015 09:38
Cuando torneé este cuenco, hace más de 10 años pensé que no duraría, que se rajaría y deformaría debido a los bordes tan finos que había conseguido dejarle.
Se trataba de una prueba, una de tantas que suelen terminar en error, intentar un borde mínimo en una madera poco apropiada, un laminado de listones de abeto.

La verdad es que el resultado no deja de sorprenderme, tras tanto tiempo, y habiéndole dado mil utilidades, sigue casi como el primer día.
El cuenco no es especialmente bonito, ni está demasiado pulido, hasta tiene agujeros de nudos, pero le tengo un especial cariño.

Observarlo me hacen sentir la madera.

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Saludo

Sentir la maderaPosted by Carlos 21 Jun, 2015 01:06
Todo fluye...
Espero ser tenaz e ir aportando entradas periódicas al blog.
Trataré asuntos que me son conocidos o me resulten interesantes en relación con el trabajo de la madera como carpintero y artesano.
Hablaré de mis ideas y proyectos y quizás haga alguna reflexión.

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